Palabras finales en mi ordenación Presbiteral el 13 de diciembre de 2025
Introducción:
Dice el Señor por medio del profeta Isaías «En ese pondré mis ojos, en el humilde y abatido que se estremece ante mis Palabras» (Cf. Is 66,2). Mi caminar cristiano está marcado por el discipulado, por la persona de Jesús, he escuchado su palabra, reafirmando la llamada qué me hace día con día, y yo solo respondo como Pedro: «Señor, a quien iré si solo tú tienes palabras de vida eterna». Jesucristo es mi experiencia fundante, de mi ministerio (ahora sacerdotal) y de toda mi existencia, todo lo mío es don para la Iglesia, esta Iglesia arquidiocesana, marcada por el testimonio de los mártires y los santos que deberían de impulsarnos a nuevos caminos de justicia y anuncio del Reino.
Agradecimientos:
Quiero agradecer, a Jesús por hacerme parte de su reino, por llamarme a seguirlo y anunciarlo; agradezco a mi obispo Mons. José Luis por la confianza de integrarme en su presbiterio, me comprometo a ser un buen colaborador, obediente y servicial; a mi familia aquí presente por ser iglesia domestica y enseñarme el camino a Jesús; agradezco a todos los sacerdotes formadores, maestros, confesores, directores espirituales, párrocos y amigos que me han enseñado tanto y me seguirán mostrando el buen camino ahora como hermanos, me comprometo con ellos a trabajar incansablemente por el bien de nuestro santo pueblo, del cual somos pastores; a los seminarios y todo el personal del seminario, gracias por su amistad sincera y discreta colaboración, a los seminaristas les animo a seguir adelante con entereza y humildad; agradezco a las parroquias de pastoral y sus cantones, a la gente de buen corazón, a los pobres y enfermos, que me han mostrado donde esta el rostro de Cristo, por ellos me consagro y me comprometo a tenerlos siempre como predilectos y opción fundamental en mi corazón.
A mi parroquia Santiago apóstol, por todo el esfuerzo de este día, no solamente por hoy, sino por todo este tiempo, gracias por ser comunidad de fe y esperanza, les hago el llamado a la unidad, para que sigan siendo testimonio de Cristo en medio de nuestra ciudad.
Invitación:
Invito a todos los jóvenes ¡no tengan miedo de responder a la voz del Señor! les dice “sígueme”. El nunca deja de llamar, y a muchos los llama hoy al camino del sacerdocio, atrévanse por Cristo porque el siempre apuesta por ustedes.
Jesús él es el centro, nosotros solo permanecemos en él, este es mi propósito ahora y en toda mi vida; permanecer en Jesús. Me encomiendo a mi Madre la Virgen de Guadalupe, a sus oraciones pueblo fiel oren por mí para que mi amor sea pleno y mis frutos abundantes para mayor gloria de Dios.
