martes, 24 de junio de 2025

Profesión de fe en Jesucristo de Karl Rhaner

Hace algún tiempo leí el corto escrito de Karl Rhaner sobre su fe en Jesucristo, con el cual elabore una pequeña recensión que ahora comparto:

La relación entre el pueblo Judío y el cristiano estriba en el fundamento último, Jesús de Nazaret.

La razón más fuerte por la cual el pueblo podría unirse a la fe en Jesús:

-La fe en un solo Dios.

El cristiano que raza y espera por ser creyente debe hablar de Jesucristo, teniendo la inabarcabilidad de Dios en el hombre Particular Cristo. Una unidad que abarca la fe en Jesucristo, y toda la historia de tradición y reflexión que le acompaña, una fe donde fuera de ella no hay nada para el cristiano.

Razones por las que no podría el pueblo Judío creer en Jesús:

-Pertenece ineluctablemente a un pueblo.

-Cree en la alianza especial de Dios vivo de Israel.

-Profesa un solo Dios cuya esencia es inasible.

-La alianza excepcional

-Dios solo actúa en la historia de Israel. (Al aceptar a Cristo tendrían que negar la alianza excepcional no solo en su historia sino que trasciende en toda la historia).

La fe en Jesucristo es: Creer en la presencia definitiva, insuperable, de Dios, que significa la aceptación definitiva e irrevocablemente salvadora del hombre, a pesar de su finitud y su culpa, cómo puede entonces ser otra cosa que el hecho de que Dios acepta la condición humana, que, en su esencia, es pura apertura a Dios con su vida, su palabra, su silencio y su muerte, y se la apropia de una manera imposible de superar.

Si el Mesías solo fuera un ser humano, ¿cómo iba a ser entonces el punto final de la historia de la salvación, y no uno más en la serie interminable de los enviados de Dios — ninguno de los cuales puede ser el último—, un profeta pasajero más? Pero no es así como se ha entendido el propio Jesús.

Aquel al que creemos, profesamos y amamos como hijo de Dios, como nuestro redentor y esperanza, es de estirpe judía. Y así, precisamente porque en Él la carne, y no la teología, se ha convertido en el eje de la salvación, será eternamente verdadero.

El cristiano no puede solo quedarse esperando a que en un futuro el pueblo de Israel se reconcilie con el Señor, pues el pueblo de ayer y de hoy es precisamente el pueblo elegido y llamado y redimido. Y por eso los cristianos nos atrevemos a esperar que el aparente "no" de Israel a Jesús repose en realidad sobre un sí latente y recóndito de la fe.

Dios y la gracia de Cristo están presentes cual esencia misteriosa de toda realidad elegible, y por eso no es tan fácil pretender captar algo con amor sin (de una u otra manera) tener que vérselas también con Dios y con Jesucristo. Quien asume plenamente su humanidad a aceptado al Hijo del hombre, porque en este Dios ha aceptado al hombre.

El prójimo es el cristiano anónimo, como lo dice Jesús en el marco del pueblo de Israel, así en el cristiano anónimo entonces está justificada toda esperanza de que este se encuentra principalmente entre los pertenecientes al pueblo de Israel. Ellos aun negándolo perciben a Jesús como su propio destino en el suyo, y lo aman de manera tímida, la gracia de Israel de haber regalado al mundo la Palabra de Dios hecha carne resultaría insoportable al propio Israel.


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