Comentario a la carta del Santo Padre Francisco sobre el papel de la literatura en la formación:
"La misión de la Iglesia ha sabido desplegar toda su belleza, frescura y novedad en el encuentro con las diversas culturas —muchas veces gracias a la literatura— en las que ha echado raíces sin miedo a arriesgarse y a extraer de ellas lo mejor que ha encontrado. Es una actitud que la ha librado de la tentación de un solipsismo ensordecedor y fundamentalista que consiste en creer que sólo una específica gramática histórico-cultural tiene la capacidad de expresar toda la riqueza y profundidad del Evangelio. Muchas de las profecías catastrofistas que hoy intentan sembrar la desesperanza, tienen su origen precisamente en este aspecto. El contacto con diferentes estilos literarios y gramaticales siempre nos permitirá profundizar en la polifonía de la Revelación, sin reducirla o empobrecerla a las propias necesidades históricas o a las propias estructuras mentales" n.10.
EL Papa ha redactado esta carta con un espíritu muy personal, cosa que me gusta bastante, logro detectar que su relación con la literatura es profunda y autentica, su vida, experiencia y su sabiduría practica tienen hondas raíces en ese amor literario. Es una gran verdad que la literatura "salva al hombre", aun en los momentos donde la oración no encuentra esa interioridad, los libros enriquecen nuestros propios dramatismos y el encuentro con el texto vivo y siempre fecundo habla, y hace al lector interactuar con el mismo autor y su obra, cargándola de un renuevo personal, un dinamismo espiritual.
La advertencia que el pontífice hace a los seminarios es muy seria, es un fenómeno presente que la obsesión por las pantallas consume muchas vocaciones, y -me atrevería a decir- que ha matado muchas de ellas, muchos jóvenes, sobre todo provenientes de ambientes pobres, no han tenido ese contacto con el mundo literario por falta de recursos y por una educación básica que no da la apertura a este mundo, esto desemboca en los seminarios, donde los seminaristas a fuerza de ser "pastores prácticos" desprecian la dimensión cultural-académica del ministerio al que aspiran y, por tanto, la literatura no encuentra un lugar dentro de los horarios, aun más triste, dentro de los planes e itinerarios formativos.
El Papa advierte que esto lleva a un empobrecimiento intelectual y espiritual, es cerrar el acceso al corazón de la cultura humana, el corazón anhela y busca la poesía y los frutos que siembra en el alma, por eso es adecuado que cada uno escoja -sobre todo los estudiantes- aquellas lecturas que generen sorpresa, que en verdad inspire la vida cotidiana.
En cuanto a la fe y la cultura, hay que señalar la inspiración que significan las pasiones propias de la experiencia humana: el trabajo, el amor, la muerte, etc. Que es, en resumidas cuentas, es todo aquello que manifiesta el drama propio de la humanidad. La Iglesia siempre ha sido un lugar privilegiado para el arte, el contacto que le debe a las otras culturas es gracias a la literatura, y aquí nace un pensamiento muy importante, el central a mi parecer: El despliegue de toda la belleza, riqueza y profundidad del evangelio también esta presente en la multiforme realidad humana, la literatura descubre los abismos que habitan al hombre, y luego la teología, los remontan para mostrar como Cristo los atraviesa e ilumina.
Esto lo llama "vía de acceso" que abre el evangelio a la cultura de los tiempos, y también involucra la fuerza co-creadora del hombre en la obra divina salvadora de Dios. Esto mismo esta en la idea de un "Cristo sin carne", que se aleja de las pasiones propias de los hombres, es urgente que se anuncie un evangelio donde se encuentre un Jesucristo hecho carne, hecho hombre, hecho historia, en una palabra: de amor.
Me encanta pensar en como se combinan estos dos aspectos, el literario y el teológico, en muchas poesías y novelas, y como hace falta muchas veces combinar estos aspectos en las disciplinas teológicas para que resulten mas atractivas, porque los manuales de teología densos y técnicos hacen que el espíritu se quede pasivo y sea solo la memoria y el intelecto los que intervienen, me imagino una clase donde realmente el espíritu humano aporte a lo técnico de la teología lo fresco de la belleza humana, y lo trascendente de la teología haga siempre nueva el aporte del espíritu humano. Muchos lo pueden lograr, hace falta poner mucho de si mismo, pero veo esta empresa culminada en la mejor obra literaria de todos los tiempos; los evangelios.
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