Introducción
Terminando el ciclo litúrgico (B) las lecturas que nos propone la liturgia de feria están centradas en el evangelio de Lucas, específicamente el ministerio de Jesús en su subida a Jerusalén (Lc 19-21) introducido por sus discurso contra la autoridad (Lc 20,1ss), las perícopas contra las riquezas (Lc 18,24. 35; 19,1ss) y las discusiones contra los saduceos y escribas (20,27-39; 45-47), terminando con un mensaje escatológico sobre el templo, los anuncios de la persecución y el fin de los tiempos. Voy a centrarme en esta pagina sobre el templo y como los textos lo ponen en contraposición con los "signos" (Cf. 21,7) que representan lo que agrada realmente a Yahvé desde la perspectiva profética (sobre todo Jeremías. Cf. Jr 7,4ss). Primero, la universalidad lucana y el rechazo de Jesús, príncipe de paz (19,41ss), la viuda pobre y el arca del tesoro (21,1-3), y el templo destruido que obligara a todos a alejarse a los campos, con la llegada de los "días de venganza" (21,21-22). Es la escatología final de la liturgia y del tiempo, donde todo termina, donde la historia encuentra su culmen con el retorno del Hijo del hombre.
1. El príncipe de la paz
El templo es el tema teológico-geográfico de la subida de Jesús, en 19,28 leemos como se aproxima a la ciudad en una imagen con tono profético (v. 33-38). Él es el profeta que sube al templo, trayendo la verdadera paz (19,41), donde será entregado en manos de sus enemigos. Por tanto, el templo representa el poder judío, es un símbolo político, la fuerza del pueblo de Israel, guarda sus victorias y, sobre todo, sus riquezas. A estos símbolos poderosos el Mesías se impone y atrae la atención del pueblo hacia si mismo, como rey y como príncipe de paz (19,38).
Jesús se presenta ante la ciudad con lagrimas, es la demostración de su gran amor por el pueblo de Dios (19,41-44), que tiene su paralelo en 23,27-31, cuando abandona Jerusalén para morir. El lamento por la ciudad y por el pueblo se enmarcan en el rechazo de parte de estos ante su presencia, su mensaje y el reconocimiento del camino que ha trazado para que sus discípulos lo sigan, esta destrucción encuentra un solo refugio: las comunidades nacientes. La obra lucana abre este nuevo paso; del reduccionismo religioso judío al universalismo de Jesús, todo será destruido y abandonado (21,6), entonces el verdadero reinado de Yahvé comenzará en medio de los privilegiados de Dios; los pobres y afligidos (19,38), los que serán perseguidos en su nombre, incluso por las mismas sinagogas (21,12), dando como fruto el testimonio (21,13) que salvara la vida (21,109).
2. Jesús llega al templo
La finalidad de la entrada de Jesús es tomar posesión del templo (H. Conzelmann). Cumple Mal 3,1 en la expulsión de los vendedores del templo, el templo es el lugar donde Dios hace presente su voluntad y su espiritualidad, donde se le da el verdadero culto, pero este se había vuelto a otra realidad, hacia el tesoro y el legalismo, la toma de posesión por parte de Jesús dice mucho sobre sí mismo. "Cuando Jesús entra en el templo o está en el templo, entonces el templo es realmente templos" (K. Baltzer). Él dirá cuál es la voluntad de Dios y en qué consiste el auténtico culto. Fundamentará al Israel reconstituido sobre sí mismo, la piedra angular (20,9- 19). Como revelará 23,44-45, mediante él, Dios se hace presente a todos.
Una nota final que suena en este pasaje es la del dinero: La finalidad de Jesús es purificar la casa de su Padre (2,49) del incompatible servicio a mammón (dinero), el mesianismo de Jesús reconstruye el nuevo culto, a partir de los salmos que se cantan en el templo, en su interpretación, Jesús proclama que en cuanto Mesías es a la vez hijo y Señor de David, nada tiene de utilidad el tesoro de las arcas al proyecto del mesías, su paz y justicia son ajenas a los asuntos temporales que causan la rivalidad y lucha entre los hombres.
3. La pobre viuda
El verdadero culto a Dios, de acuerdo con la tradición profética, exige justicia y solicitud por los miembros más necesitados y débiles de la sociedad, representados por la viuda, que además es pobre, pareciera que pone en una balanza el templo con sus riquezas y la viuda, y para Dios encuentra más merito la ofrenda de los pobres que los tesoros de los ricos depositados en las arcas. "Esta pobre viuda" (2 1,1-4) es una expresión de queja, Jesús desacredita la enseñanza religiosa que provoca que una viuda dé cuanto tiene para mantener una institución religiosa decadente. Jesús alaba la generosidad de la viuda, que prepara al lector para percibir la generosidad de Jesús, el siervo autoanonadado (R. Brown).
Otra nota sobre la viuda es el alzar la mirada de Jesús a la ofrenda que depositan los ricos, es también donde se presenta la escena anterior, Jesús mira al templo, quizá con un deseo de reivindicación de este, Jesús esta ante el templo, lo confronta y prepara a los lectores a la pasión, después de los acontecimientos de la resurrección ya no mirara al templo desde abajo, el templo se relega, Jesús ocupa su lugar central y ahora todo el mundo se abre a la universalidad de Cristo.
4. Discurso sobre la ruina de Jerusalén
El antecedente de "estas cosas" cambia desde la destrucción del templo a la destrucción de Jerusalén y, después, a la destrucción de todo el mundo, con un carácter progresivo, del templo a Jerusalén, hasta ampliarse a todo el mundo. Todo es identificable con las "señales", estas unen la explicación del material lucano de los vv. 12-19, sobre la persecución con los vv. 20-24, sobre la destrucción de Jerusalén.
Existe una distinción entre la destrucción del templo y el regreso del Hijo del hombre, que será hasta el fin del mundo, no debe entenderse la destrucción del templo como un "castigo divino" por el rechazo de Jesús, es más una lectura de los acontecimiento de la guerra judía por parte de la naciente comunidad cristiana.
"tus enemigos te rodearán de empalizadas"; Aunque esta descripción de la caída de Jerusalén concuerda con los hechos históricos del 70 d.C., su significado es más profundo. El hecho de que los v. 43-44 dependan intensamente de la descripción profética de la caída de Jerusalén indica que los dirigentes religiosos están repitiendo el error de sus antepasados, lo que tendrá severas consecuencias.
Esta división muestra cómo los acontecimientos del fin del mundo están relacionados con la destrucción de Jerusalén, subrayando de este modo una importante cuestión cristológica: la crisis que Jerusalén afronta ante el ministerio de Jesús es «un presagio de la crisis que Jesús y su mensaje, y, sobre todo, su venida como Hijo del hombre, provocará en "todos los que habitan toda la faz de la tierra" (21,35)» (Brown).
5. El fin del año litúrgico
Me parece que el fin del año litúrgico marcado por el capitulo 21 de Lucas es un trabajo muy bien logrado, presenta a Jesús frente a una estructura poderosa, pone sobre el templo lo que es culto y donde están puestos los ojos de Dios, el rechazo a Jesús y su mensaje se colocan en unisonó con la destrucción del templo, luego de Jerusalén y el fin de los tiempos en el mundo entero. El año termina con una propuesta escatológica; al final de los tiempos todo esto se cumplirá, el Hijo del hombre vendrá y hará presente la salvación definitiva de Dios, ese es el mensaje que la liturgia quiere trasmitir, y pienso, lo logra muy bien, pero resalto algo que pasa muy desapercibido, las "palabras que no pasarán" (21,33), a pesar de la destrucción anunciada y como todo no encuentra seguridad de sostenerse en ningún amparo humano ni divino. Aparece entonces la imagen más poderosa del texto, con lo cual todo terminara, las palabras de Dios que son indestructibles, ni siquiera el poder estructural de la religión y el templo son comparables en resistencia a las palabras de Jesús, sobrepasan la angustia cósmica y su destrucción, todo pasa, todo tiene fin, solo su poderosa palabra sostiene al universo.
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