jueves, 13 de marzo de 2025

El próximo reinado de Yahvé

 "La historia de la salvación es obra de Dios creador y esto implica que lo que sucede en la historia es revelación y manifestación de Yahvé, de su poder, de su condescendencia y de su misericordia. No existe una dialéctica que separa el mundo del hombre del de Dios. El mundo humano es el lugar donde se manifiesta Dios; el mundo humano existe como epifanía de Dios". (Pius Merendino).

Esta afirmación de Pius da una pauta importante para la escatológica consecuente, el reinado de Dios se manifiesta en el mundo, no separado de él, es histórico, manifestado, presente y activo en su dinamismo, pero ¿donde se deduce todo esto? para responder hay que remitirse al evangelio de Marcos, el termino evangelizar y la actuación mesiánica de Jesús.

El verbo Basar en hebreo (evangelizar) se usa para anunciar una buena noticia, nace en el contexto del destierro babilónico (Is 45-55), donde al final del exilio adquiere un sentido técnico religioso, expresando una promesa escatológica; Dios va a reinar. a pesar de todos los hechos que contradicen su poder, como el destierro y la victoria de Ciro (Is 43,14), en esta trama Isaías evangeliza, como heraldo de buenas noticias, el anuncio de paz, salvación que es el próximo reinado de Dios (Is 40,9. 41,27. 52,7). Utilizando a Ciro y sus gestas, Yahvé se revela como el único Dios, poderoso creador del mundo (Is 40,12-31) capaz de realizar sus planes de salvación por medio de los reyes humanos (Ciro), actuando como Dios escondido (Is 45,15). Esta afirmación del poder de Yahvé es esencial para fundamentar el mensaje de su actuación en la historia. El heraldo de Yahvé proclama su venida como Rey para salvar y traer la paz. La fuerza del heraldo proviene del que lo envía, como en este caso es Dios su palabra es poderosa y eficaz (Is 41,26. 46,10. 55,6-11). El evangelizador anuncia el futuro reinado de Dios, la salvación y la paz, con el mismo hecho de anunciarlo ya comienza a crearlo y hacerlo presente. Este será el año de gracia y estará destinado especialmente a los pobres (Is 61,1- 2. Lc 4,19)*. 

Jesús es entonces el Evangelio que proclama y trae el Reino, destinado especialmente a los pobres (Cf. Mt 11,5 Lc 7,22) que son evangelizados. Jesús actuó con conciencia de profeta escatológico, vinculado a Dios de forma especial y única; se consagro a la proclamación del Reino de Dios, su obra era evangelio, proclamando y realizando la alegre noticia del Reino de Dios, ya presente de forma oculta (Mc 4,27), es revelación de su salvación, que se realiza en la debilidad (Cf. Mc 8,31), es el resumen de la obra apostólica de Jesús; su muerte y resurrección (Cf. Mc 16,6), de forma más precisa es anunciar el Reino y a Jesús su Mesías.

*Tomado de: Aguirre Monasterio, R. Rodríguez C., Evangelios sinópticos y Hechos de los Apóstoles. (Verbo Divino; Estella 1992) 130-131.

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